Introducción

La homofobia es la actitud hostil respecto a los homosexuales, ya sean hombres o mujeres. Se la puede considerar, junto a la xenofobia, racismo, antisemitismo, etc., como una manifestación arbitraria que consiste en señalar al otro como contrario, inferior o anormal. Aunque hay similitudes entre la homofobia y otras formas de discriminación, también hay diferencias claras: por ejemplo, las personas que sufren discriminación racial, de cultura, de etnia o religiosa suelen tener un respaldo familiar. 

Los homosexuales sufren la opresión de forma más aislada (ésta quizás sea la explicación de la creación de una cierta “comunidad homosexual”), y son también discriminados muchas veces dentro de su ámbito familiar. En su forma más explícita, la homofobia incluye diferentes formas activas de violencia física o verbal y victimización; en su forma más sutil, supone el rechazo silencioso de los homosexuales.

La homosexualidad no es algo de nuestros tiempos, sino que ha existido desde siempre, en algunas culturas se la aceptaba y en otras se la castigaba.
En la cultura griega de antes de Cristo, se la veía como un complemento al sexo con la mujer. Eran comunes las relaciones homosexuales en los altos estratos de la sociedad, no era correcto que los nobles mantuvieran relaciones con hombres de su misma clase, entonces se tenían relaciones con hombres de una clase inferior.
Uno de los principales errores ha sido categorizar la homosexualidad como una enfermedad, muchas veces contagiosa, lo que genera cierta repulsión en algunos que evitan infectarse. 

Influye, de igual manera, la creencia social que limita la existencia de dos únicos sexos: el masculino y el femenino, y con esto plantea las características biológicas y culturales en cada caso. Las mujeres por su capacidad maternal son más dulces, y sensibles, todo lo contrario al hombre, quien según la sociedad es de naturaleza agresiva, varonil, y competitiva. En este sentido, no existe espacio para otras posibilidades. 
Otra de las causas más comunes de la homofobia es pensar que la homosexualidad es la desintegración o decadencia moral de la civilización. Grave error, porque la desintegración, y decadencia de una sociedad está más ligada a factores de índole económico, político, cultural o social. Los anteriores argumentos son los responsables de muchos comportamientos y actitudes de rechazo hacia los homosexuales, pero no queda ahí. La principal consecuencia de la homofobia son las manifestaciones de violencia que van en aumento. 
En realidad la homofobia no es solamente una agresión contra los homosexuales, sino es un prejuicio tan incoherente y una ignorancia que consiste en creer en la superioridad de la heterosexualidad. Una actitud completamente subjetiva y discriminatoria que vale la pena cuestionarse. 


La homosexualidad no es un problema, pero la homofobia sí: es discriminación.
Se basa en un conjunto de estigmas inmerecidos, prejuicios desventajosos, estereotipos enraizados y tabúes aceptados acríticamente. Disminuye la esperanza de vida, la protección contra los riesgos y el acceso a los servicios.
Fortalece la intolerancia a la diversidad y facilita los abusos de la autoridad. Promueve la ruptura de las familias y el odio entre los grupos. Legitima la ley del más fuerte. Es caracterización de superioridad y de inferioridad esto normaliza la desigualdad.
Se expresa en maltrato, abusos, exclusión, miedo y ruptura del tejido social. La homofobia, como toda forma de discriminación, es negación de la dignidad humana, afianza la pobreza, es tierra fértil para la violencia y cáncer para la democracia.
Es, sin duda, un fenómeno complejo. Por ello, es indispensable comprenderla mejor, y descifrar cómo ha influido en la construcción histórica de nuestra sociedad. Comprender cómo hace imposibles las relaciones interpersonales basadas en el respeto, la igualdad y el reconocimiento mutuo.
La homofobia es un fenómeno desatado por la incapacidad del hombre de ocuparse de las cosas realmente importantes, dejar de lado los derechos de las personas por el simple hecho de cómo piensan, cómo visten o que género le atrae, es mostrar la poca evolución que ha tenido el hombre después de tantos cambios en el mundo, incluso hoy, en un mundo de globalización y tantos cambios políticos y culturales, bueno y malos, nos hemos enfrascado en problemas superficiales, de forma, llevándonos a satanizar la conducta de un hombre que se ve atraído por otro hombre, a una mujer atraída por otra mujer, a personas con cambios en su cuerpo para parecer a alguien del sexo opuesto.

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